domingo, 17 de enero de 2010

La música...

Hoy, 17 de enero de 2010, estrenando título y año bloguero, quiero hacer un pequeño inciso en mi blog para reflexionar sobre un aspecto que es muy importante en mi vida: la música.
Además de tratar motivos como la moda, la literatura o la política, cosas que me apasionan, también hay un tema que nunca he hablado de ello y que forma parte de mi, éste es La cultura musical.
Mi vida, como será la de cualquiera, ha sido muy cambiante, y la música me ayuda a recordar etapas que he vivido. Cuando quiero pensar o, simplemente, acordarme de alguien, busco una canción en mi biblioteca musical, le doy al “play” y ahí es cuando mis recuerdos y mis sentimientos empiezan a aflorar… Seguro que tú, que ahora estás leyendo mi post, estás escuchando alguna canción. Ahora piensa: ¿te trae algún recuerdo? Seguro que sí.
Yo empecé a escuchar música cuando aún no tenía uso de razón, ¿el “culpable” de esta pasión perpetua? Mi padre. Él ha sido siempre un gran conocedor de estos menesteres: clásica, rock, pop, country, alternativo, 70’s, 80’s, 90’s (…), tanto nacional como internacional. Siempre se ha interesado por que escucháramos buena música y esto me ha servido de referente para que la escuche siempre y me interne tanto en este mundo, que me proponga en un futuro –siempre y cuando el mundo de la moda no esté a mi alcance- dedicarme a ello, periodísticamente hablando.
Una etapa de mi vida que recuerdo con especial cariño es cuando tocaba el piano, disfrutaba tanto… Cierto es –y no es por echarme flores- que se me daba muy bien, y el sentido –y conocimiento- musical lo tenía muy avanzado. Llegué a progresar tanto que tocaba bandas sonoras, por ejemplo la de la película El abuelo, canciones actuales –de ese momento- adaptadas a instrumentos, como Enya, y, el que considero, el mayor logro que he hecho ha sido tocar un gran clásico del piano “La marcha turca”. Y, desgraciadamente, esta fue la última canción que toqué. En ese tiempo, mi abuelo me hizo el mayor regalo que jamás he tenido… ¡Un piano de verdad! Me acuerdo que llegué a casa y, al mirar el sitio que ocupaba el sofá, había un gran piano de pared en madera de caoba… Tal fue mi sorpresa que lloré como una loca y corrí hasta mi habitación para coger una partitura y tocar una canción a dos manos con mi hermana… ¡Felices recuerdos!
Muchas veces pienso en volver a tocar, nunca es tarde para retomarlo, pero ahora el tiempo es oro, y si volviera a hacerlo, el día tendría que tener 30 horas para que pudiera hacerlo todo. Pero… Nunca digas nunca.
Otra etapa que también me gusta mucho recordar son esos largos viajes de domingo para volver a casa… A mi padre, cuando le daba por algún disco, lo ponía una y otra vez, hasta que al final –ya memorizado- cantábamos los tres como unos locos todas las canciones. Eran tiempos felices. Ahora, en el trabajo, al comenzar la jornada, ponen una canción para amenizar el trabajo, muchísimas veces suenan “Celtas cortos” y, automáticamente me acuerdo de las largas curvas del puerto de Los leones y a los tres cantando “20 de abril”. Ahí es cuando, respiro hondo y pienso: ya empiezo bien el día.
También una manía –una de las muchas- que mi padre me ha legado es tener toooooooooooooodo el día la radio encendida… Siempre que estoy en casa –ya sea estando descansando o haciendo cosas- tengo que estar escuchandola. La radio y la Moleskine son partes asociadas a mi cuerpo.
Ahora sí, y ya acabando de divagar, la lección musical y vital está hecha. En un futuro –no muy lejano- espero tener una gran colección musical y un piano, poder sentarme en él, respirar hondo y tocar esas grandes canciones que están marcando mi vida.


Un recuerdo, una canción...







Ele

1 comentario:

  1. Sabía que te gustaba la música, pero tanto?? Qué bueno es seguir conociendote!!!

    Javo

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